26 Deciembre 2014
Una fe no arraigada en el corazón no se transformará en actos ni dirigirá el comportamiento del creyente, dejando todas sus acciones sin valor ante el Todopoderoso.
Una fe no arraigada en el corazón no se transformará en actos ni dirigirá el comportamiento del creyente, dejando todas sus acciones sin valor ante el Todopoderoso.